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¿Existe relación entre cáncer y consumo de lácteos?

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Cáncer es un término que se usa para enfermedades en las que células anormales se dividen sin control y pueden invadir otros tejidos. Estas enfermedades son el resultado de una serie de factores genéticos y ambientales. Se estima que cerca de un 30% de todas las muertes por cáncer están relacionadas a una nutrición deficiente y a un estilo de vida poco saludable.

La leche y sus derivados siempre han sido vistos como alimentos nutritivos y buenos para la salud. La alimentación de todo mamífero está basada en el consumo de leche materna durante los primeros meses de vida. Los humanos, por otra parte, han hecho uso de la leche de animales como vacas y cabras para continuar obteniendo los beneficios de la leche a lo largo de su vida.

Recientemente ha surgido una gran controversia acerca del consumo de lácteos, principalmente en adultos, y aunque la mayoría de los nutriólogos y médicos recomiendan el consumo de estos alimentos por su gran aporte de proteínas, calcio y vitaminas, hay una nueva ola de profesionales de la salud que limitan el consumo de lácteos debido a su posible relación con el desarrollo de cáncer.

Las investigaciones arrojan dos panoramas opuestos, donde el consumo de leche y sus derivados se han asociado con una disminución en el riesgo de cáncer colorectal, pero por otro lado también se ha asociado con un aumento en el riesgo de cáncer, particularmente mama y próstata.

La leche como posible factor de riesgo de cáncer de mama y próstata

La leche y los lácteos en general contienen compuestos bioactivos que podrían tener efectos, tanto positivos como negativos en el desarrollo de células cancerígenas. Existen 3 mecanismos principales por los que se cree que el consumo de lácteos podría estar asociado al desarrollo de cáncer:

  1. El elevado consumo de lácteos puede implicar un aumento en el consumo de grasa, particularmente saturada, la cual se ha relacionado con un aumento en el riesgo de cáncer de mama. Por lo tanto la recomendación es sugerir siempre la elección de lácteos descremados.
  2. Los productos lácteos podrían contener contaminantes y pesticidas, los cuales son potencialmente carcinogénicos.
  3. La leche y sus derivados pueden contener factores como el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1, por sus siglas en inglés) que ha mostrado promover el crecimiento de las células de cáncer de mama.

Poniendo especial atención al IGF-1 presente en la leche humana y en la de vaca, éste podría ser el vínculo entre el consumo de lácteos y el riesgo de cáncer de mama. Este factor de crecimiento se ha asociado al crecimiento de las células de cáncer.

Algunos experimentos han demostrado que el IGF-1 está muy relacionado con la transformación de las células ya que al quitar o bloquear a los receptores de este factor en las membranas celulares se puede evitar la transformación de las células inducida por factores vitales u oncogenes.

Ciertas hormonas utilizadas para aumentar la producción de leche en el ganado parecen aumentar las concentraciones de IGF-1 en la leche, sin embargo existe poca evidencia de que este factor sea absorbido en el tracto gastrointestinal tras su ingestión a través de los productos lácteos.

La leche como factor protector de cáncer

En contraste, el calcio, la vitamina D y el ácido linoleico conjugado contenidos en los productos lácteos han sido asociados con una disminución del riesgo de cáncer de mama.

La vitamina D y el calcio han mostrado tener un efecto anticarcinogénico. Es importante señalar que los productos lácteos representan una excelente fuente de calcio y la mayor fuente de vitamina D en muchas poblaciones donde la leche es fortificada con esta vitamina. La forma activa de la vitamina D, la 1,25-dihidroxivitamina D, afecta múltiples procesos relacionados con el crecimiento y el desarrollo celular. En el tejido mamario normal, las concentraciones de 1,25-dihidroxivitamina D están aumentadas durante el embarazo y la lactancia, lo que sugiere el papel de la vitamina en la diferenciación de la glándula mamaria. También se ha observado que en líneas celulares de cáncer de mama, la vitamina D tiene un efecto antiproliferativo mediante el arresto del ciclo celular en las fases G0/G1. También se ha visto que la vitamina D provoca cambios morfológicos y bioquímicos indicativos de apoptosis, incluyendo el encogimiento de las células, la condensación de la cromatina y la fragmentación del ADN.

Adicionalmente, las funciones de la vitamina D están estrechamente ligadas a las del calcio. Este mineral es un regulador vital en una variedad de funciones celulares incluyendo la proliferación y la diferenciación celular y su función primordial como segundo mensajero. Mucha de la evidencia que sugiere que el calcio protege contra el cáncer radica en su relación con la vitamina D. Sin embargo se sabe que el simple incremento en los niveles de calcio solo es suficiente para servir de señal para la apoptosis. Estudios en animales han mostrado que la suplementación con calcio y vitamina D reduce el riesgo de tumores mamarios alimentados con una dieta alta en grasa y previene el desarrollo de tumores en animales tratados con carcinógenos.

Otro mecanismo asociado a la protección es el relacionado con el ácido linoleico conjugado, el cual parece reducir el desarrollo de cáncer de mama. La principal fuente de ácido linoleico conjugado son los productos lácteos y la carne de animales rumiantes.

Estudios en animales han demostrado que el consumo de este tipo de ácido graso inhibe el desarrollo de tumores a pesar del tipo o cantidad de grasa consumida en la dieta. El Ácido linoleico conjugado ejerce su efecto sobre el carácter oxidativo de las células cancerígenas y mediante la inducción de la apoptosis.

Los diferentes patrones de alimentación y las tasas de cáncer alrededor de mundo sugieren que en la dieta existen componentes que pueden influir sobre el riesgo de cáncer. Sin embargo la evidencia epidemiológica no muestra la existencia de una fuerte asociación.

Realmente se requieren mucho más investigaciones al respecto, lo que hay que considerar siempre es que el consumo de lácteos es importante en la dieta humana pero que existen actualmente opciones para aquellas personas intolerantes a la lactosa o que simplemente prefieren llevar una dieta vegana o libre de lácteos. Las leches de soya, almendras, arroz y avena son buenas opciones, de igual forma el consumo de leche orgánica es deseable.

  1. Weaver C, Wijesinha-Betton R, McMahon D, Spence L. Milk and dairy productos as part of the diet. En: Meuhlhoff E, Bennet A, McMahon D. Milk and dairy products in human nutrition. Food and Agriculture Organization of the United Nations. Rome 2013. pp. 154-156.
  2. Newmark HL, Heaney RP. Dairy products and prostate cancer risk. Nutr Cancer. 2010;62(3):297-9.
  3. Moorman PG1, Terry PD. Consumption of dairy products and the risk of breast cancer: a review of the literature. Am J Clin Nutr. 2004 Jul;80(1):5-14.

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