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Obesidad y Bullying

Tania Aguilar López LN, MNH

El acoso escolar o bullying es un comportamiento no deseado, repetitivo y agresivo entre niños de edad escolar que implica un desequilibrio de poder entre los niños que acosan y los niños acosados. Existen muchas formas de bullying entre las que se encuentran:


El acoso verbal o escrito: éste se manifiesta con provocaciones, insultos, apodos, burlas, comentarios sexuales inapropiados y amenazas.




El acoso social: se refiere a la afectación en las relaciones que pueden derivar de una difamación, dañar la reputación, avergonzar a alguien en público, rechazar a alguien de un grupo o decirle a otros niños que no sean amigos de alguien.



El acoso físico: es el que implica un daño ya sea a la persona o a las pertenencias de la misma. Incluye golpes, pellizcos, empujones, robo o daño a objetos.






El acoso cibernético o cyberbullying: es el uso de tecnología electrónica para acosar a alguien. Puede ser mediante mensajes de texto a celulares, correos electrónicos, publicaciones en redes sociales; se puede dar a través del envío de mensajes de amenaza o chantaje, envío de fotos comprometedoras o de burla, incluso, puede videograbarse un acoso físico y posteriormente publicarlo o difundirlo en una red social.

El bullying se puede dar por muchas razones, sin embrago la apariencia parece seguir siendo la principal causa. El simple hecho de lucir diferente puede ser motivo de bullying; usar anteojos, algún aparato ortopédico, tener una discapacidad, ser de otra  nacionalidad, tener un color de piel distinto, mostrar una orientación sexual diferente o tener sobrepeso u obesidad, parece ser suficiente para ser objeto de acoso por parte de los compañeros de escuela.

De acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el 40% de los alumnos en nuestro país sufren acoso escolar, de éstos, se cree que cerca del 60% de los niños que lo sufren son obesos.

El tema de la obesidad y el sobrepeso en el  bullying parece ser un factor determinante en los casos de niños acosados, pero de también hay que tener en cuenta que en ocasiones son los niños con sobrepeso u obesos los que acosan.

Es importante señalar que, entre las niñas, lo más común es el acoso verbal o psicológico. En estos casos la apariencia parece jugar un papel determinante y es común que las niñas con problemas de peso sean acosadas o molestadas o simplemente rezagadas por las otras niñas que no aceptan una apariencia distinta, lo que genera una exclusión social.

En el caso de los niños, sucede algo diferente, el acoso físico suele ser más común y no siempre es el niño obeso el acosado, en ocasiones también puede ser el que acosa. Un estudio realizado por el Instituto de Salud Infantil en Inglaterra, encontró que la obesidad era un predictor de bullying tanto en niños como en niñas, pero que en el caso de los niños obesos, éstos también eran propensos a ser  agresores (bullies), ya que tienen una ventaja física sobre otros niños de su misma edad.

En cualquier caso, los niños obesos parecen tener más riesgo tanto de ser acosados como de ser acosadores, lo que implica que se debe tener una especial atención en este tema. En el caso de los niños acosados, buscar signos de bullying es esencial para evitar que el problema se torne más complejo. Algunas señales de acoso son:

•    El niño llega estresado o deprimido de la escuela
•    No quiere ir a la escuela
•    Llega con moretones o golpes
•    Dice que le duele algo (generalmente el estómago)
•    Se le pierden mucho sus cosas

En cualquier niño acosado, es fundamental tratar el tema de la autoestima, pero en el caso de los que padecen obesidad es indispensable considerar que esta condición no solo está mermando su salud física, sino que también está teniendo consecuencias a nivel psicológico y social. Es importante que el niño con obesidad, independientemente de que sea acosado o que sea el que acosa, pueda cambiar sus hábitos, comience a realizar una actividad física y mejore su seguridad, ya sea para evitar ser abusado o para evitar el uso del acoso a otros compañeros como mecanismo de defensa.

Es importante que una vez que se identifique un posible caso de bullying, se comente el tema con los maestros (muchas veces estos actos de acoso suceden sin que ellos sepan), de igual forma es necesario contar con el apoyo psicológico conveniente, así como del apoyo de un nutriólogo o del entrenador físico que pueda ayudar a tratar la obesidad.

Por último, el trabajo más importante es el de los padres y de la sociedad misma al comenzar a romper estos estereotipos ligados al acoso. Actualmente existen muchos esfuerzos para revertir este problema, desde carteles en las escuelas, campañas en canales de televisión para niños y adolecentes, así como esfuerzos por parte de la comunidad artística para detener el acoso escolar.  También es importante hacer ver a los niños que no sólo el que acosa es responsable, sino también el ser espectador y no hacer nada al respecto contribuye a hacer este problema más grande.

Referencias:

Compartiendo la Salud. Obesidad y bullying. Marzo 23, 2011.


Griffiths L J, Wolke D, Page A S, Horwood J P. Obesity and bullying: different effects for boys and girls. Arch Dis Child. 2006 February; 91(2): 121–125.
U.S. Department of Health and Human Services, 2013. www.stopbullying.gov