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Flores comestibles

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Tania Aguilar López LN, MNH

Las flores forman parte de la gastronomía mexicana desde la época prehispánica y actualmente existe una gran variedad de flores que se utilizan desde los platillos más tradicionales de nuestra cultura hasta las preparaciones más complejas de la cocina contemporánea.

De acuerdo con Francisco Basurto Peña, investigador de la UNAM: “En México existen más de cien especies de flores que son y han sido utilizadas como alimento por los pueblos que habitan el territorio nacional”

Las flores se han utilizado durante siglos, no solo en la cocina mesoamericana, sino también en la asiática y la europea. Su aporte no solo se limita al sabor y el aroma en la comida, sino que también han sido apreciadas por sus propiedades nutrimentales. Muchas flores comestibles aportan un gran contenido de vitaminas, minerales y fitoquímicos -sustancias químicas presentes en las plantas- que tienen efectos benéficos para la salud. Sus características nutrimentales, así como sus posibles beneficios para la salud son tan vastos como la variedad de flores que existen. Cada especie tiene sabores, formas, colores y texturas diferentes, por lo que sus usos suelen ser igual de diversos.

Flores muy utilizadas: la alcachofa, la coliflor, el brócoli y la flor de calabaza, son flores que comúnmente incluimos en nuestra alimentación diaria. Además, tenemos a la flor de Jamaica que es una especie de hibisco de cuyos cálices se hierven en agua para obtener infusiones y la famosa “Agua de Jamaica”.

Flores para preparar en infusiones: este es el caso del jazmín, la flor de azahar, la lavanda y la manzanilla, las cuales son flores con sabores sutiles pero muy aromáticos y que han sido ampliamente utilizadas por años para la preparación de infusiones relajantes.

Flores prehispánicas: la flor de cempasúchil -del náhuatl cempoalxóchitl que significa “flor de veinte pétalos”- se recomienda principalmente en padecimientos digestivos y con mayor frecuencia para el dolor de estómago. De igual forma, el huauzontle es un quelite -del nahuatl quilitl que significa “verdura tierna comestible”- cuya preparación data de la época prehispánica. Ambas flores fueron descritas por fray Bernardino de Sahagún en el Códice Florentino, así como en distintos textos y crónicas del siglo XVI. Por otro lado, la flor de maguey o quiote –del náhuatl quiotl que significa “tallo o brote”- de la cual se consumen solo los brotes, ya que los tallos y pistilos dan un sabor amargo.

Flores ornamentales: como los crisantemos, lilas, violetas, rosas, claveles, geranios, tulipanes, dalias, gladiolas, verbenas, pensamientos, girasoles y malvas, son flores que normalmente tenemos en macetas o jardines, pueden ser utilizadas para la elaboración de diversos platillos como parte de los ingredientes o como decoración y en repostería, así como en ensaladas donde normalmente puede apreciarse su sabor más claramente.

Flores de plantas aromáticas: las flores de la albahaca, cilantro, berro, eneldo, hinojo, menta, orégano, romero, salvia, tomillo, entre otras, tienen un sabor un poco más intenso y perfumado, parecido al de las hojas, por lo que pueden ser utilizadas en las preparaciones en las que también se utilizan éstas.

Flores de sabor intenso: como las de la mostaza, cebolla, poro, ajo y cebollín que tienen un sabor intenso, por lo que son excelentes para ensaladas y otras preparaciones saladas.

A pesar de que existen más de 200 especies de flores comestibles, provenientes de todas las regiones de mundo, cuando se trata de consumir flores, hay que tener algunas precauciones. Primero, no todas las flores son comestibles, existen muchas que son tóxicas y que pueden ocasionarnos algún problema serio de salud. Segundo, una vez identificadas las flores que pueden consumirse, hay que asegurarse de que éstas sean orgánicas, es decir que no hayan sido fumigadas o fertilizadas con químicos o plaguicidas. De igual forma hay que estar seguros de que han sido cultivadas con el propósito de ser consumidas, de manera que no podemos acudir a cualquier mercado o florería a conseguir este tipo de flores, ni tampoco podemos tomarlas de cualquier maceta o jardín.

Por último, cabe señalar que el incorporar algunas de estas flores a la dieta puede contribuir a tener una dieta diferente, variada y a la vez nutritiva.

Referencias:

  • Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana. UNAM.
  • Basurto Peña Francisco. Flores comestibles de México: Presente y pasado. Simposio “Conocimiento tradicional de las plantas mexicanas” Museo Nacional de Antropología 2012.
  • Café Ruta de la Seda: Blog. Flores comestibles orgánicas: cuáles y cómo escogerlas. Disponible en: http://rutadelaseda.wordpress.com/2011/03/07/flores-comestibles-organicas-cuales-y-como-escogerlas/
  • Linares Edelmira, Bye Robert. Flores Comestibles en México. Ciencia y Desarrollo. Julio-Agosto 2011.

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